El peronismo de las dos realidades: rosca federal con olor a campo y el llanto estéril por el bronce de Cristina
Mientras un pelotón de dirigentes busca jubilar el internismo con una agenda productiva en Entre Ríos, los PJ provinciales se desangran en batallas judiciales y el kirchnerismo duro insiste en convertir al partido en un comité de defensa legal.
El peronismo asiste a su enésimo intento de reconfiguración genética, esta vez con una fractura expuesta que divide al pragmatismo de supervivencia del dogmatismo de la nostalgia. El próximo lunes 15 de junio, la localidad entrerriana de Concepción del Uruguay será el laboratorio del autodenominado “PJ Federal”. Capitaneado por Juan Manuel Olmos, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, este espacio intenta una pirueta audaz: hablarle al sector agroindustrial, recuperar la confianza del interior productivo y, fundamentalmente, jubilar la discusión de nombres propios. Traducido al criollo: es el intento formal de edificar un peronismo post-kirchnerista que deje de mirar los tribunales de Comodoro Py y empiece a mirar las planillas de retenciones.
La insoportable levedad de los PJ feudales
El voluntarismo productivo del PJ Federal choca de frente con la cruda realidad del subsuelo partidario. Lejos de las propuestas programáticas, los PJ de Salta y Jujuy ofrecen un espectáculo patético: están intervenidos por la justicia federal y convertidos en un nido de cuervos donde los barones locales se disputan las cenizas del poder. En Salta, el gobernador Gustavo Sáenz y el exmandatario Juan Manuel Urtubey libran una guerra de guerrillas judicial donde se acusa al Instituto Patria de manejar el partido por control remoto desde Buenos Aires. En Jujuy, la fragmentación es total, con cinco tribus irreconciliables que pretenden dirimir sus miserias en comicios internos mientras se acusan mutuamente de ser funcionales al gobierno de Javier Milei.
La trinchera neuquina y la paranoia del “Pichi”
La descomposición territorial no es patrimonio exclusivo del Norte Grande. En Neuquén, el kirchnerismo duro celebró como una victoria de Estado el haber tomado el control del congreso partidario a través de Luis “Pichi” Sagaseta, un alfil terminal de Oscar Parrilli. La respuesta de la conducción formal del PJ neuquino fue inmediata y cargada de paranoia, acusando de traición a sus propios compañeros de fórmula. Este escenario expone el drama de fondo de la fuerza: el peronismo ya no es una maquinaria electoral eficiente, sino un archipiélago de sellos de goma donde la desconfianza cotiza en bolsa y la unidad es una palabra vacía de contenido.
El aniversario del bronce roto y el secuestro de la agenda
El contraste definitivo de esta crisis se vivirá este miércoles, al cumplirse un año de que la Corte Suprema de Justicia confirmara la condena de Cristina Kirchner en la causa Vialidad, sepultándola bajo una inhabilitación perpetua y la detención efectiva. El cristinismo periférico sigue acampando frente a San José 1111, atrapado en un bucle temporal de resistencia retórica. La exigencia del ala dura es explícita y extorsiva: exigen que todo el arco peronista subordine su estrategia política a la defensa de la inocencia de la exmandataria. Para el Instituto Patria, si Cristina no está libre, ninguna candidatura futura tendrá legitimidad. Es la consagración del egoísmo político: prefieren un peronismo proscrito del futuro antes que un peronismo caminando sin su jefa espiritual.
La disyuntiva del peronismo: el tractor o el banquillo de los acusados
El debate inminente por la reforma política y la eliminación de las PASO obligará al peronismo a decidir qué quiere ser cuando sea grande. Por un lado, los gobernadores del norte y el armado federal buscan puentes de gobernabilidad y una agenda que vuelva a seducir a las clases medias del interior. Por el otro, el kirchnerismo residual intenta arrastrar a toda la estructura a una lógica de trinchera judicial. La verdadera discusión que se saldará en las comisiones y en las rutas del interior no es por los pliegos de los jueces ni por las deudas coloniales, sino por determinar si el justicialismo vuelve a ser una alternativa de poder real o si se consolida definitivamente como la mutual de los dirigentes con problemas en la justicia.
