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Nacional

DUELO, TREGUA y FRACTURA

El funeral del Indio Solari forzó una tregua operativa entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner que no destraba la interna peronista.

La muerte del ídolo popular obligó al Gobernador y al líder de La Cámpora a coordinar de urgencia la masiva procesión en Avellaneda. Hubo diálogo fluido y orden logístico, pero en las cúpulas partidarias reconocen que la fractura política y la discusión por los liderazgos siguen intactas.

La muerte de Carlos Alberto “El Indio” Solari provocó un sismo emocional que paralizó la agenda pública y obligó al peronismo de la provincia de Buenos Aires a congelar de forma imprevista su guerra fría. Ante la urgencia de contener a cientos de miles de personas que se movilizaron para despedir al exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, el gobernador Axel Kicillof y el referente de La Cámpora, Máximo Kirchner, volvieron a hablar de forma directa tras meses de distancia y recelos acumulados. Sin embargo, los operadores de ambos campamentos coinciden en que la tregua del fin de semana largo fue estrictamente de gestión y que las diferencias de fondo por la conducción del espacio opositor permanecen inalterables.

Llamados de urgencia

La noticia del fallecimiento del ícono ricotero alteró de inmediato las prioridades en La Plata y en el Instituto Patria. El periodista Marcelo Figueras, biógrafo y allegado al músico, reveló que Kicillof y Kirchner mantuvieron al menos tres comunicaciones telefónicas el mismo viernes para diseñar el operativo de seguridad y contención. El escenario requería precisión milimétrica para evitar desbordes ante una marea humana que encendería un fuego abrasador de despedida.

Mientras el Gobernador suspendía sus actividades y se definía públicamente como un “ricotero” conmovido por la pérdida de un héroe argentino, Máximo Kirchner se instaló en la vivienda de Parque Leloir para acompañar de cerca a la familia del músico, con quien mantenía una relación de amistad de muchos años. Esa sintonía fina con el entorno del artista derivó en que La Cámpora asumiera la producción general de la capilla ardiente montada en Villa Domínico.

Los militantes de la organización social y política, identificados con pecheras blancas, se encargaron de las tareas de contención emocional en las vallas, el orden interno y la estética del polideportivo Gatica, siempre bajo el estricto aval de los familiares. En tanto, las áreas del gobierno provincial coordinaron el despliegue externo de los bomberos, el soporte sanitario y la seguridad general, en un territorio comandado por el intendente local, Jorge Ferraresi, quien actúa como uno de los armadores políticos clave del kicillofismo.

Una ventana de diálogo

En el entorno de Kicillof calificaron el resultado de las jornadas como excelente y destacaron que la relación con los ministros provinciales y los referentes camporistas fue cordial y respetuosa. El propio Gobernador se hizo presente en el lugar el domingo por la mañana para supervisar el avance de la histórica procesión. A pesar del buen clima de trabajo, desde el kirchnerismo se encargaron de aclarar rápidamente que el involucramiento de Máximo Kirchner respondió pura y exclusivamente a su lazo afectivo con el Indio Solari y no a una especulación de posicionamiento partidario.

Como muestra de esa intimidad histórica que une al diputado nacional con el entorno del cantante, en las filas cristinistas recordaron que la noche del atentado contra Cristina Kirchner en septiembre de 2022, el legislador se encontraba cenando justamente con Solari. Por este motivo, los armadores de La Cámpora buscaron despejar cualquier lectura de rédito político e insistieron en que la colaboración mutua con la gobernación se limitó a estar a la altura de las circunstancias ante un evento de magnitud histórica.

Los temas de fondo

Finalizado el funeral y con el polideportivo Gatica ya desalojado, las consultas a los distintos actores del peronismo bonaerense ratifican que la dinámica de la interna no se movió un solo centímetro. Desde la gobernación repiten que el canal de diálogo se mantendrá abierto siempre que existan argumentos y respeto mutuo, pero admiten por lo bajo que la coordinación del fin de semana fue una reacción obligada ante una crisis logística latente y no el inicio de una reconciliación política.

La agenda de disputas estructurales sigue intacta y los temas espinosos no formaron parte de las conversaciones. En el horizonte inmediato del peronismo permanece pendiente definir si Axel Kicillof mantendrá finalmente una reunión cumbre con Cristina Kirchner para rediscutir el mapa de mandos. Tampoco se avanzó sobre la potencial postulación presidencial del mandatario provincial, el grado de autonomía de su armado político y el nivel de compromiso que adoptará su estructura en las movilizaciones para exigir la liberación de la expresidenta, quien actualmente cumple el régimen de prisión domiciliaria. Con las elecciones legislativas del año próximo en la mira, el peronismo demostró reflejos institucionales para administrar el dolor de sus bases, pero sigue careciendo de un acuerdo político que ordene sus propias líneas fracturadas.

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