La tensión en Ormuz desata una crisis energética global
El presidente de EE. UU. da por terminado el acuerdo interino tras una ola de bombardeos mutuos que amenaza las rutas del petróleo y las bases aliadas en el Golfo Pérsico.
La frágil tregua en el Medio Oriente se ha quebrado por completo. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el fin del acuerdo interino con Irán, reactivando una fase de alta hostilidad militar en el Golfo Pérsico. La decisión llega tras una rápida sucesión de ataques a buques comerciales en el estrecho de Ormuz, bombardeos de represalia de Washington y respuestas con misiles por parte de Teherán contra instalaciones militares estadounidenses en Bahrain y Kuwait. Con la frase “Para mí, el acuerdo se terminó”, Trump sepultó el mecanismo que buscaba estabilizar la ruta energética más sensible del planeta.
Ormuz en el epicentro del choque militar
El detonante de la ruptura fue la reactivación de la guerra asimétrica en el estrecho de Ormuz. Washington acusó directamente a la Guardia Revolucionaria iraní de sabotear la navegación comercial, respondiendo con bombardeos masivos sobre decenas de bases de vigilancia, sistemas de radares y defensas costeras en territorio iraní. Lejos de retroceder, Teherán contraatacó golpeando bases en Bahrain y Kuwait, países árabes que albergan el grueso de la arquitectura de seguridad norteamericana en la región, advirtiendo que cualquier nación que facilite ofensivas en su contra será considerada un blanco legítimo.
El petróleo se dispara ante el temor del bloqueo
La respuesta de los mercados financieros globales fue inmediata y contundente. Ante la amenaza de un cierre parcial o el encarecimiento de los seguros marítimos en el Golfo, el precio del petróleo Brent trepó rápidamente por encima de los 78 dólares por barril. Las principales bolsas del mundo registraron caídas debido al temor de que la crisis militar golpee directamente el bolsillo de los consumidores internacionales. Por Ormuz circula una porción crítica del crudo y gas natural licuado que abastece a Europa y Asia, lo que convierte a este estrecho en una válvula de presión económica mundial.
Una ventaja asimétrica y la encrucijada europea
Estratégicamente, Irán no necesita bloquear por completo el paso marítimo para desestabilizar el tablero; le basta con elevar el riesgo percibido mediante el uso de drones, minas navales o amenazas selectivas. Mientras el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respaldó las acciones de castigo de Estados Unidos, en las capitales europeas crece la alarma. Los líderes de la UE temen quedar arrastrados a un conflicto regional de gran escala en Medio Oriente, en un momento en que sus recursos y agendas de seguridad ya se encuentran al límite debido a las tensiones con Rusia en el Atlántico Norte y Ucrania.
