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Internacional

PUTIN LO VUELVE A HACE: FALSA DEMOCRACIA

Inicia la campaña legislativa en Rusia con la detención del principal líder opositor

El arresto de Borís Nadezhdin por presunto “extremismo” coincide con el arranque electoral del Kremlin, que busca asegurar el control de la Duma ante el desplome en las encuestas del partido oficialista.

Una campaña bajo presión judicial

La carrera hacia las elecciones legislativas del próximo 20 de septiembre comenzó en Rusia con un fuerte golpe a la disidencia. El líder opositor Borís Nadezhdin, de 63 años, fue detenido por la policía en la comisaría de Dolgoprudni, en la región de Moscú, apenas unas horas antes de que el presidente Vladímir Putin inaugurara sus actos de campaña.

Nadezhdin, quien ya había intentado competir en las presidenciales de principios de año, enfrenta cargos de extremismo por haber compartido en 2023 un enlace que contenía una imagen del fallecido líder opositor Alexéi Navalni. A través de su canal de Telegram, el político rechazó categóricamente las acusaciones: “Nunca publiqué y no pienso publicar en ningún lugar una imagen con simbología extremista”.

Esta detención se suma a la declaración de Nadezhdin como “agente extranjero”, una etiqueta que el propio político comparó con la categoría soviética de “enemigo del pueblo”. Aunque la ley permitía inicialmente su postulación, una enmienda introducida en mayo de 2024 prohíbe explícitamente la participación electoral de personas bajo este estatus. Fuentes policiales confirmaron que una condena de solo 15 días por extremismo bastará para inhabilitarlo de forma definitiva en su carrera por un escaño en la Duma.

El fantasma de la exclusión política

El caso de Nadezhdin no es un hecho aislado, sino el reflejo de una estrategia sistemática para neutralizar a los rivales más competitivos. Antiguo colaborador del asesinado viceprimer ministro Borís Nemtsov y uno de los pocos dirigentes que asistió al funeral de Navalni, Nadezhdin llegó a registrar un 15% de intención de voto gracias a un discurso centrado en la búsqueda de acuerdos de paz entre Rusia y Ucrania.

El opositor ha sido un crítico severo del desgaste institucional del país, denunciando el arresto diario de alcaldes y vicegobernadores, así como el creciente descontento social. En declaraciones previas, Nadezhdin arremetió contra el mandatario al afirmar que “el sistema autoritario de Putin se degrada” y que “lamentablemente, Putin no sabe muy bien cómo funciona el mundo moderno”.

Esta presión también asfixia a formaciones de la oposición legal como Yábloko, cuyas candidaturas críticas con la intervención militar han sido encarceladas o excluidas, lo que les dificultará superar el umbral del 5% necesario para ingresar al Parlamento.

Putin apela al patriotismo y a la guerra

Mientras la policía procesaba a Nadezhdin, Vladímir Putin inauguraba formalmente la campaña electoral en el foro patriótico Todo por la victoria, organizado por el Frente Popular. Ante un auditorio compuesto por militares y sus familias, el jefe del Kremlin optó por ignorar las tensiones políticas y concentró su discurso en la resistencia del país frente a Occidente y el conflicto en Ucrania.

“Nuestra fuerza reside en que siempre superamos todas las dificultades y todos los temores. Eso nos hace más fuertes”, proclamó el mandatario. El acto se dio un día después de que la Comisión Electoral Central aprobara formalmente las listas de 11 partidos políticos para la contienda de septiembre, un proceso que la oposición denuncia como diseñado para garantizar “el resultado deseado” por el oficialismo.

El declive histórico de Rusia Unida

La agresiva respuesta judicial contra los disidentes coincide con el peor escenario demoscópico para el partido del gobierno, Rusia Unida. La organización afronta los comicios en mínimos históricos debido al cansancio generalizado por la prolongación de la guerra, la contracción de la economía, la inflación y la crisis de suministro de combustible provocada por los ataques ucranianos a las refinerías rusas.

Las encuestas reflejan una profunda división: mientras los medios independientes sitúan la intención de voto del partido gubernamental apenas por encima del 20%, las encuestadoras estatales la elevan a un poco más del 30%. En cualquiera de los dos escenarios, el oficialismo se encuentra lejos de revalidar la mayoría constitucional sin recurrir a la exclusión total de la competencia real.

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