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MILEI RECRUDECE SU “CRUZADA” CONTRA LULA Y DINAMITA LA DIPLOMACIA BILATERAL

Tras calificar al mandatario brasileño de “ladrón” en un acto bolsonarista, el presidente argentino rechaza retractarse.

Ofensiva libertaria en São Paulo y réplica desde Itamaraty

La relación bilateral entre las dos principales economías de Sudamérica ha entrado en territorio desconocido. Tras participar como orador estrella en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) en São Paulo —donde se consagró a Flavio Bolsonaro como candidato presidencial para los comicios del próximo 4 de octubre—, el presidente argentino Javier Milei desató una tormenta geopolítica. Desde el escenario, Milei tildó a Luiz Inácio Lula da Silva de “ladrón”, “corrupto” y “basura socialista”, extendiendo los insultos al ministro de la Corte Suprema brasileña, Alexandre de Moraes. La respuesta de Brasilia fue inmediata y contundente: el canciller Mauro Vieira convocó de urgencia al embajador argentino, Daniel Raimondi, y llamó a consultas a su propio representante en Buenos Aires, Julio Bitelli. Itamaraty calificó el episodio como un hecho “sin precedentes” de agresión a las instituciones democráticas en su propio territorio.

La justificación de Milei

Lejos de buscar una salida elegante, Milei utilizó los micrófonos de Radio Mitre a su regreso a Buenos Aires para redoblar la apuesta y confirmar, en paralelo, que ya eligió a su compañero de fórmula para buscar la reelección, manteniendo el nombre en reserva. El mandatario argentino justificó sus ataques calificándolos de respuestas “espontáneas” y verdades fácticas. “Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar”, argumentó. Además, se plantó como una figura internacional dispuesta a dar la batalla cultural: “Lo hago porque soy un cruzado de las ideas de la libertad”. Milei denunció una doble vara en la escena política regional, acusando a mandatarios y exmandatarios como Gustavo Petro, Evo Morales, Rafael Correa y Pedro Sánchez de haberlo insultado previamente sin que los medios o la diplomacia internacional reaccionaran con la misma severidad.

El laberinto judicial de Lula

El núcleo duro del ataque de Milei se apoya en una lectura técnica y punzante del historial judicial de su par brasileño. “Cuando yo le contesto con las verdades al señor Lula, se siente muy tocado si le digo que es un chorro… Sí fue un presidiario y sí salió por un recurso administrativo, no por ser inocente”, disparó el líder libertario. Milei alude de esta forma a la anulación en 2021 de las condenas de la Operación Lava Jato por parte de la Corte Suprema de Brasil. En aquel momento, el máximo tribunal determinó por 8 votos contra 3 que el juzgado de Curitiba carecía de competencia territorial para juzgar a Lula, enviando las causas a “fojas cero” debido a una falla de procedimiento. Al tratarse de un fallo estrictamente procesal y no sobre el fondo de la evidencia —la cual fue anulada posteriormente por considerar que no se obtuvo legalmente—, Milei capitaliza el vacío político para cuestionar la legitimidad del presidente brasileño.

Redes sociales y el factor Trump

La tensión ya ha desbordado los carriles institucionales tradicionales. Milei sumó un nuevo frente al culpar a Brasil de orquestar “el 25% de la campaña antiargentina” en plataformas digitales durante el reciente Mundial de fútbol en Estados Unidos. Por su parte, Lula da Silva recogió el guante durante un acto del Partido de los Trabajadores (PT) en Ceará, nacionalizando el conflicto de cara a las elecciones presidenciales de octubre: “Mientras yo viva, la extrema derecha no volverá a gobernar este país. Si quiere venir Donald Trump, que venga. Si quiere venir Javier Milei, que venga”. Aunque el canciller argentino, Pablo Quirno, intentó apaciguar las aguas asegurando que “no hay ninguna chance de ruptura”, la embajada de Brasil en Buenos Aires permanece congelada bajo el mando de un encargado de negocios, a la espera de que Itamaraty decida la fecha efectiva para el retorno del embajador Bitelli.

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