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LA “LIGA DE LOS EQUILIBRISTAS”: GOBERNADORES ALIADOS DE LA ROSADA ARMAN UN FRENTE FEDERAL PARA QUEBRAR LA GRIETA EN 2027

LA CARRERA POR EL SILLÓN DE RIVADAVIA

Mandatarios de perfil dialoguista tejen en silencio una tercera posición. Buscan capitalizar el desencanto con el oficialismo y el rechazo al kirchnerismo, bajo la premisa de priorizar un programa de gestión por encima de los nombres propios.

En el tablero político argentino, donde la polarización extrema entre los partidarios de La Libertad Avanza y el peronismo tradicional —referenciado hoy en el gobernador bonaerense Axel Kicillof— amenaza con absorber todo el debate, comenzó a gestarse un movimiento tectónico en el interior del país. Un grupo de gobernadores caracterizados por su pragmatismo y su aceitado vínculo institucional con la Casa Rosada ha iniciado conversaciones formales para edificar una “tercera posición” de cara a las elecciones presidenciales de 2027. No se trata de outsiders ni de rupturistas, sino de la reivindicación de la “política pura” con identidad federal y anclaje en la experiencia de gestión.

Los nombres del bloque y el manual de la moderación

El armado cruza fronteras partidarias y geográficas bajo una lógica de estricto equilibrio. En el núcleo de estas comunicaciones se encuentran los mandatarios Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). Aunque algunos provienen de vertientes del Partido Justicialista y otros de fuerzas provinciales o el radicalismo, a todos los une la urgencia de ocupar el centro político, un espacio que definen con nitidez: “Ni este presente intolerante, ni la vuelta al pasado con los K”.

A diferencia de intentos fallidos del pasado reciente —como la experiencia de Provincias Unidas, un armado que las fuentes del grupo cuestionan por haberse estructurado sobre personalismos y sin bases sólidas—, este nuevo frente ha establecido una regla de oro: no habrá un candidato presidencial predeterminado. La estrategia pasa por consolidar primero un programa de gobierno sustentable y de largo plazo para que luego sea representado por la figura mejor posicionada en las encuestas, evitando que las ambiciones individuales dinamiten el espacio antes de nacer.

Sintonía institucional con reparos en la microeconomía

La paradoja de este bloque de gobernadores radica en su dualidad frente a la administración de Javier Milei. Mantienen un canal abierto con Balcarce 50 y coquetean con alianzas tácticas en sus distritos —las elecciones provinciales se desdoblarán de los comicios nacionales para blindar los territorios—, pero el descontento con la gestión económica central es profundo. Desde el interior se reprueba la agresividad del discurso oficial y, fundamentalmente, lo que consideran un “descuido de la microeconomía”. La abrupta caída de la recaudación provincial, el desplome del consumo y el auge de la informalidad laboral tras tres años de gestión libertaria son vistos como limitantes severos para la llegada de inversiones reales.

El cortocircuito discursivo quedó en evidencia tras las recientes declaraciones de Milei en Nueva York, donde pronosticó que el 2028 sería “el mejor año económico de la historia argentina”. La réplica desde las provincias fue de honda preocupación, advirtiendo que la urgencia está puesta en el corto plazo y en la estabilización de los motores productivos locales. En materia de políticas de Estado, los gobernadores proponen un término medio: sostener herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), pero garantizando una continuidad que Kicillof ya amenazó con derogar si el peronismo recupera el poder.

El dilema de las PASO y la interna del PJ

La arquitectura electoral del nuevo espacio abre serias incógnitas sobre su viabilidad institucional. Aunque el grupo posee una fuerte impronta justicialista y busca retornar a las banderas clásicas de la movilidad y la justicia social en detrimento del asistencialismo, mantiene un límite infranqueable con el kirchnerismo. El dilema central radica en cómo competir: la hipótesis de dirimir candidaturas dentro de una gran interna con la coalición Fuerza Patria pierde fuerza debido a que varios de estos gobernadores avalarían en el Congreso la eliminación o suspensión de las PASO que promueve el Poder Ejecutivo nacional.

Ante la eventual caída de las primarias por ley, el peronismo bonaerense y dirigentes históricos como Máximo Kirchner, Jorge Capitanich, Ricardo Quintela y Sergio Uñac ya diseñan el esquema de una interna abierta para ordenar las filas opositoras. Si los mandatarios dialoguistas deciden no confluir en esa estructura, se verán obligados a consolidar una alternativa por fuera del PJ nacional. Con terminales de diálogo que van desde Sergio Massa y Axel Kicillof hasta el caudillo santiagueño Gerardo Zamora, la denominada “Liga de los Equilibristas” ensaya sus primeros pasos, sabiendo que el éxito de su propuesta dependerá de su capacidad para convencer a un electorado fatigado de los extremos de la grieta.

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