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Internacional

LA PROFECÍA DE CAPUTO

Mensaje al círculo rojo: dólares para la tribuna y el certificado de defunción para Kicillof

El ministro de Economía desembarcó en el MALBA para sobreactuar la pax cambiaria, asegurar que la meta del FMI ya está en el bolsillo y decretar, con metáforas extraterrestres, el final de la carrera presidencial del gobernador bonaerense de cara al 2027.

Luis Caputo ha decidido abandonar definitivamente el traje de técnico financiero para ponerse el de profeta político del modelo libertario. Frente a un auditorio colmado de empresarios argentinos y brasileños, el jefe de la cartera económica ejecutó una coreografía discursiva diseñada para erradicar el fantasma del “regreso al pasado” que desvela al círculo rojo. Al sentenciar que el kirchnerismo representa “el infierno” y asegurar que Axel Kicillof “nunca va a ser presidente en su vida, ni aunque haya una invasión extraterrestre”, Caputo no solo busca polarizar la agenda: intenta demoler de raíz la expectativa de poder de la oposición, vendiéndole al establishment un pasaje de ida hacia la consolidación total del programa oficialista.

“Dólares para todos” y el guiño al FMI

La columna vertebral del mensaje económico de Caputo se basó en una declaración de abundancia que suena desafiante en medio de la recesión. El ministro proclamó el fin de la restricción externa, asegurando que el Banco Central ha domesticado el mercado de cambios al punto de comprar un promedio de 100 millones de dólares diarios desde el inicio del año. Con las planillas en la mano, le garantizó a las multinacionales que el grifo para importar, girar dividendos al exterior y atesorar divisas está completamente normalizado. El dato político-financiero más potente de su exposición fue el anuncio de que la meta de acumulación de 10.000 millones de dólares acordada con el Fondo Monetario Internacional ya está “prácticamente cumplida” a mitad de año, proyectando un techo optimista de hasta 24.000 millones si se sostiene la actual dinámica exportadora y de liquidación.

El Eternauta al revés: la narrativa del fin de ciclo

Para blindar la confianza del empresariado, el titular del Palacio de Hacienda apeló a una curiosa referencia cultural para decretar la muerte de la vieja política argentina. Citando a El Eternauta, Caputo contrapuso la máxima de que “lo viejo funciona” para asegurar que la sociedad ya tomó nota de que el proteccionismo industrial y la economía cerrada solo parieron escasez, nula productividad y precios por las nubes. El ministro buscó desactivar el temor de los inversores ante los nubarrones de las elecciones legislativas previas, minimizando las tensiones cambiarias de aquel proceso y afirmando que ni el peor de los escenarios macroeconómicos globales devolverá al peronismo al sillón de Rivadavia, porque el consenso social sobre el fracaso del modelo anterior es irreversible.

La reelección en primera vuelta y el garante

El clímax de la presentación corrió por cuenta de una proyección electoral de máxima tensión. Lejos de la prudencia que suele dominar a los ministros de finanzas, Caputo ungió a Javier Milei como el único y absoluto garante del sendero fiscal y monetario. Sin medias tintas, vaticinó que el oficialismo “ganará las elecciones de 2027 por paliza y en primera vuelta”, barriendo cualquier duda sobre la sustentabilidad política del ajuste a largo plazo. Al colgarle la medalla de la ortodoxia al Presidente, Caputo le envió un mensaje directo al mercado: la hoja de ruta no se negocia, no hay planes de contingencia heterodoxos y el Gobierno se autopercibe como una estructura imbatible en las urnas.

El espejo asimétrico de la región como condena

Para justificar el desguace del andamiaje regulatorio del pasado, el ministro expuso la cruda realidad del atraso argentino frente a sus vecinos sudamericanos en sectores clave. Castigó con dureza los 17 años de estancamiento en la producción de granos local frente al despegue de Paraguay, Uruguay y Brasil; recordó el descalabro de haber importado 30.000 millones de dólares en energía y humilló la performance minera argentina al contrastar los magros 6.000 millones de dólares exportados contra los 60.000 millones del modelo chileno. Para Caputo, la destrucción de estos “mitos” económicos es la verdadera garantía de que la Argentina no volverá a tropezar con la misma piedra partidaria, dejando al peronismo bonaerense sin narrativa para la supervivencia.

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