El oficialismo logra blindar a Adorni en Diputados tras sellar un acuerdo estratégico con el PRO y la UCR.
Martín Menem desactivó la sesión de interpelación al trasladar el debate a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Peticiones. Con esta maniobra, La Libertad Avanza gana tiempo hacia el receso invernal y despeja la agenda parlamentaria para avanzar esta semana con el “Super RIGI” y el acuerdo con deudores.
La Libertad Avanza logró desactivar la embestida de la oposición dura en la Cámara de Diputados y garantizó un respiro político para el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Mediante una acelerada negociación contrarreloj conducida por el presidente del cuerpo, Martín Menem, el oficialismo selló un pacto con los bloques del PRO y de la Unión Cívica Radical para vaciar la sesión especial que pretendía emplazar al funcionario. A cambio de no dar quórum en el recinto, el gobierno aceptó habilitar de inmediato el tratamiento del conflicto en el ámbito de las comisiones parlamentarias, una jugada de ajedrez que dilata los plazos institucionales y traslada la resolución del conflicto a la arena judicial.
Polémica
La estrategia gubernamental persigue un objetivo nítido: enfriar la polémica pública y estirar los debates formales hasta el inicio del receso invernal. Al derivar los expedientes a las comisiones de Asuntos Constitucionales y de Peticiones, Poderes y Reglamento —ambas bajo el control estricto de La Libertad Avanza—, Menem retiene el manejo del cronograma, la selección de invitados y el flujo de las pruebas. Esta metodología neutraliza el factor de exposición inmediata que buscaban los bloques opositores y ofrece un paraguas de protección a los aliados parlamentarios, quienes justifican su postura bajo el argumento de que carece de sentido forzar una sesión especial cuando los canales ordinarios de debate ya han sido abiertos.
Confianza
El éxito de la maniobra, no obstante, está condicionado por las tensiones internas que cruzan a los partidos firmantes. Las conducciones nacionales del PRO, referenciada en Mauricio Macri, y del radicalismo mantienen la postura política de que el jefe de Gabinete debería dar un paso al costado. Sin embargo, los operadores libertarios confían en la autonomía de las bancadas legislativas respecto de sus cúpulas partidarias para sostener el compromiso asumido. La única fragilidad del acuerdo radica en la aparición de nuevos elementos de prueba en la causa; desde el entorno de Cristian Ritondo ya advirtieron que el margen de tolerancia es nulo si surgen nuevas irregularidades que comprometan la gestión del funcionario.
Con el flanco de la interpelación bajo control, el oficialismo reactivará de inmediato su agenda económica en el Congreso. La segunda fase del plan diseñado por Menem contempla convocar a una sesión ordinaria este miércoles para tratar un temario propio de alto impacto, centrado en la aprobación del “Super RIGI” y el aval definitivo al acuerdo con los acreedores holdouts. De esta manera, el gobierno busca transformar una crisis de gobernabilidad en una muestra de fortaleza legislativa, mientras la oposición intentará visibilizar la ausencia de sus pares en el recinto y exponer los alcances del nuevo entramado de alianzas del oficialismo.
